Gracias a todos por los ánimos, me encuentro mucho mejor y con nuevas ilusiones. Una se cumplió y os la contaré a mi vuelta. He estado con demasiado trajín y os he tenido un poco abandonados, pero prometo volver con energías renovadas.
Un beso enorme a todos
Porque nos engañaron desde pequeñas... hoy en día todo lo que nos encontramos resultan ser de esta familia de anfibios
lunes, 23 de julio de 2012
martes, 10 de julio de 2012
Desde que te fuiste ya no tengo luz de luna
Llegaste cuando menos te esperaba, como dicen que sucede con las cosas buenas, pero todos me decían que no hacía bien, que como siempre me estaba metiendo en donde no me correspondía, a pesar de que tu estancia iba a ser algo provisional. Sin embargo, tú te encargaste de que todos quisiéramos que te quedaras, yo la primera, a los pocos días.
Estuviste siempre a mi lado, no distinguías si mis días eran malos o buenos, tú siempre estabas allí. Parecía que me escuchabas (no, no parecía, tú me escuchabas sin lugar a dudas), que me entendías y sabías responderme siempre a tu manera. A todos nos respondías, eso nadie lo puede negar.
Tuviste siempre tu lugar a pesar de que llegaron otros nuevos, pareciendo a veces que surgían los celos, pero jamás jamás nos diste de lado ni trataste con desprecio a los otros. En el fondo, los quería enormemente a todos.
Nunca diste un problema, un disgusto, ni una queja, sólo irradiabas buenas vibraciones, alegría, entusiasmo, ganas de vivir y alegría por estar con nosotros.
Y así pasaron 13 años y yo casi ni me di cuenta. Pasamos muchas cosas juntos. Viajes, lugares, personas, momentos... y tú siempre ahí, sin un sólo reproche, ni mala expresión ni formas, ni un solo mal momento.
Y sí, pasaron 13 años y no me di cuenta que tal vez para ti eran ya muchos, que te cansaste, que tampoco dependía de ti. Y a pesar de que tú no querías, tuviste que marchar. Y yo sólo me preguntaba por qué, por qué en este momento, por qué así y por qué aún sin poder hacer nada, todo quedaba en mi mano.
Y no, no es justo, ni para mí ni mucho menos para ti. Porque me da la sensación que casi no pude despedirte.
Sólo me queda el consuelo que sé que fuiste feliz conmigo, con nosotros, y que todos decían la suerte que tuviste de encontrarme. Yo creo que fue al contrario, que la suerte fue mía, porque desde ese momento me estabas regalando un amor absolutamente incondicional, que no todo el mundo tiene la suerte de compartir ni recibir.
Pero desde que te fuiste, ya no tengo luz de luna. Y no puedo evitar estar triste, y echarte de menos cada día, y recordar cientos de anécdotas y momentos que pasamos... y sentir que mi casa se quedó más vacía.
Ojalá me pudieras decir de alguna manera que lo hice bien, que fui la guía y el soporte que necesitaste desde que te encontré. Que mi calor y mi cariño fueron suficientes para arroparte en estos 13 años que nos regalaste a los demás. Porque después de todo este tiempo sólo puedo decir que eres y serás siempre UNICA, IRREPETIBLE e INIGUALABLE y jamás podrá haber una copia de ti. Porque contigo sólo hemos tenido momentos buenos y felices y nos diste absolutamente todo hasta el final. Porque ha sido muy fácil quererte, por eso será imposible olvidarte y llenar ese hueco. No quiero a otra, no quiero a otro, porque nunca serás sustituible. Tuvimos la suerte de encontrarte, ojalá todo el mundo pudiera decir eso. Yo sí lo puedo decir. Aunque ahora sin ti, no sea capaz de encontrar esa luz de luna.
Estuviste siempre a mi lado, no distinguías si mis días eran malos o buenos, tú siempre estabas allí. Parecía que me escuchabas (no, no parecía, tú me escuchabas sin lugar a dudas), que me entendías y sabías responderme siempre a tu manera. A todos nos respondías, eso nadie lo puede negar.
Tuviste siempre tu lugar a pesar de que llegaron otros nuevos, pareciendo a veces que surgían los celos, pero jamás jamás nos diste de lado ni trataste con desprecio a los otros. En el fondo, los quería enormemente a todos.
Nunca diste un problema, un disgusto, ni una queja, sólo irradiabas buenas vibraciones, alegría, entusiasmo, ganas de vivir y alegría por estar con nosotros.
Y así pasaron 13 años y yo casi ni me di cuenta. Pasamos muchas cosas juntos. Viajes, lugares, personas, momentos... y tú siempre ahí, sin un sólo reproche, ni mala expresión ni formas, ni un solo mal momento.
Y sí, pasaron 13 años y no me di cuenta que tal vez para ti eran ya muchos, que te cansaste, que tampoco dependía de ti. Y a pesar de que tú no querías, tuviste que marchar. Y yo sólo me preguntaba por qué, por qué en este momento, por qué así y por qué aún sin poder hacer nada, todo quedaba en mi mano.
Y no, no es justo, ni para mí ni mucho menos para ti. Porque me da la sensación que casi no pude despedirte.
Sólo me queda el consuelo que sé que fuiste feliz conmigo, con nosotros, y que todos decían la suerte que tuviste de encontrarme. Yo creo que fue al contrario, que la suerte fue mía, porque desde ese momento me estabas regalando un amor absolutamente incondicional, que no todo el mundo tiene la suerte de compartir ni recibir.
Pero desde que te fuiste, ya no tengo luz de luna. Y no puedo evitar estar triste, y echarte de menos cada día, y recordar cientos de anécdotas y momentos que pasamos... y sentir que mi casa se quedó más vacía.
Ojalá me pudieras decir de alguna manera que lo hice bien, que fui la guía y el soporte que necesitaste desde que te encontré. Que mi calor y mi cariño fueron suficientes para arroparte en estos 13 años que nos regalaste a los demás. Porque después de todo este tiempo sólo puedo decir que eres y serás siempre UNICA, IRREPETIBLE e INIGUALABLE y jamás podrá haber una copia de ti. Porque contigo sólo hemos tenido momentos buenos y felices y nos diste absolutamente todo hasta el final. Porque ha sido muy fácil quererte, por eso será imposible olvidarte y llenar ese hueco. No quiero a otra, no quiero a otro, porque nunca serás sustituible. Tuvimos la suerte de encontrarte, ojalá todo el mundo pudiera decir eso. Yo sí lo puedo decir. Aunque ahora sin ti, no sea capaz de encontrar esa luz de luna.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
