Mostrando entradas con la etiqueta consumismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta consumismo. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de junio de 2014

Historias de consumismo

Hoy os traigo un post que me ha hecho reflexionar y que pretende que, a partir de ahora, marque un punto de inflexión en mi vida potinguil.
Como iba a pasar todo el día sola qué mejor plan que hacer una limpieza de potis (modo ironía ON). No suelo acumular mucho y normalmente voy echando un vistazo a los cajones para ver lo que sirve o no, además desde que estoy en grupos de intercambio algunos potingues han abandonado el mueble sin llantos ni dramas.
Pues bien, hoy me decido por fin a abrir  el siguiente producto que tiene ya más tiempo que la cruz del Sinaí.
Se trata de un exfoliante de arroz y bambú de la marca Sahuda, marca que los supermercados Lidl saca muy de vez en cuando y que la última vez (o penúltima, no lo recuerdo) causó un auténtico boom. Yo no me volví muy loca entonces y creo que de esta colección compré sólo tres productos: un exfoliante corporal con base de aceite (ESTUPENDO) que era un tarro igual que este pero enorme. Un aceite corporal de no sé qué olor (también muy bueno), que venía en bote y este exfoliante facial. Y qué pasó? Que como tenía otros productos similares se quedó en el fondo del cajón.
Después, cuando necesitaba reponer exfoliante o no me acordaba que lo tenía, o bien las ansias por probar este o aquel producto que las chicas recomendaban me podían, así que el Sahuda seguía recluido sin salir.

Hacía ya un tiempito que sospechaba que estaba caducado, pero oye, como eso de la caducidad es tan relativo pueeeees.... Y hoy cuando por fin  me decido a sacarlo mi "sorpresa" es que está caducadísimo. Se trata de un exfoliante facial de esos que vienen en seco y tú tienes que hacer una pastita añadiéndole un poco de agua. No es polvo, son unas especies de escamitas, la verdad es que no recuerdo si esta es la textura original.
Como podéis ver el producto está hasta arriba, recién quitado el precinto. El olor me dio la confirmación de caducidad, no echaba para atrás pero olía raro. Nada, está claro que tiene que ir a la basura, pero antes me dio curiosidad por ver cómo quedaba eso de hacer la pasta añadiendo agua. Lo probé en la mano, la sensación era agradable porque tiene base aceitosa (ahora veréis en los ingredientes que lleva tanto coco como karité) pero a los pocos minutos me ha empezado a picar y se me ha enrojecido ligeramente (vamos, tampoco nada como para llamar a urgencias).

Y la reflexión es que es una pena. Aunque el producto en su día me costara poco (no recuerdo si eran 4 ó 5 euros), en los tiempos que corren tirar un producto ENTERO sin estrenar por dejadez pues me da coraje y me apena. Pero claro, mea culpa! Y lo mismo digo respecto a comida, ropa o cualquier otro tipo de objeto de consumo. Sobre todo, porque creo que este producto en concreto era un buen producto (los anteriores de la marca me habían gustado mucho) y ni siquiera lo he podido probar. Eso sí, lo vaciaré y limpiaré para aprovechar el tarro, al menos reciclo.
Os dejo la lista de ingredientes para que veáis que son todos naturales.



Desde aquí, y por si os sirve mi experiencia, os aconsejo que tratéis en la manera de lo posible no acumular productos y olvidar que los tenéis. Pasan estas cosas y aunque sea poco dinero, a mí con esto la conciencia me castiga un poco. Y eso que no ha pasado a mayores ya que yo lo huelo todo, en el momento que algo no me resulta normal no lo uso, claro. Mientras escribo, la mano sigue algo sonrojada y me pica un poco, así que imaginad si no llega a oler raro y me lo echo en la cara.

Espero que la experiencia me sirva para que no ocurra más. Por otra parte, también os recomiendo la marca, si la vuelven a sacar en Lidl creo que es una buena opción de cosmética natural. Pero claro, usada en su tiempo!

Y a vosotr@s, os ha pasado algo similar? Un besote