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lunes, 20 de junio de 2011

Bryce

Bryce es un chico inglés que conocí de pequeña y con el que tengo ciertos vínculos familiares. Era un muñeco, os lo podéis imaginar, rubísimo, de ojos azules y una sonrisa muy dulce. La historia de Bryce es un ejemplo del desenlace nefasto de una mala crianza, de una desestructuración familiar, desde mi humilde y particular visión.
Siendo muy niño sus padres se separaron y él y su hermano pequeño se fueron a vivir con su padre después de un tiempo (desconozco el motivo). Su padre se volvió a casar con una mujer absolutamente insoportable. Bueno, de cara a la galería no, pero sí dentro de casa y en su día a día. Era una histérica, muy materialista y para nada cariñosa. Cuando encima tuvo a sus dos hijas, a los niños los apartó de mala manera. De esta manera, Bryce pasaba todo el tiempo que podía con sus abuelos paternos y su hermano pequeño volvió con la madre.

La crianza y juventud de estos niños fue de mal en peor. En casa del padre los niños vivían totalmente apartados, puesto que el centro de ese hogar (por llamarlo de alguna manera) eran las niñas pequeñas. En casa de la madre el infierno fue aún peor. En cuanto Bryce tuvo la mayoría de edad se independizó y empezó a vivir como buenamente podía. Su hermano iba de mal en peor, sufrió maltrato y abusos por parte del nuevo marido de su madre, truncando así toda su adolescencia. La solución a eso, fue mandar al niño con el tío (el hermano de la madre) que no tuvo otra idea que introducirlo en el mundo de las drogas. El hermano pequeño de Bryce siempre había sido un poco trasto y de un carácter muy débil, muy maleable, así que no me extraña que empezase a tontear con las drogas como vía de escape. Y lo peor de todo es que arrastró a Bryce y a otro primo suyo.
Durante mucho tiempo no he sabido nada de ellos, porque cada vez que preguntaba me decían que estaban fatal y que eran unos "casos perdidos". El primo afortunadamente (más joven que ellos dos) supo salir de todo eso a tiempo. El hermano de Bryce fue de mal en peor y terminó en la cárcel. Y Bryce, no sé cómo ni por qué motivo, tuvo un momento de lucidez y decidió rehabilitarse.
Ahora me he enterado de que murió la semana pasada de una sobredosis. Llevaba 6 meses en rehabilitación, por lo visto iba bien, pero hace quince días su hermano pequeño salió de la cárcel y fueron por ahí a celebrarlo. No sé qué se tomaría pero el resultado fue fatal. Y la verdad, es que no me ha dado ningún sentimiento ni por su padre ni por su madre. Creo que la persona que más lo ha sentido es su abuelo (con el que he tenido siempre una relación muy buena y cercana), un señor de 80 y tantos años que con su muerte se ha negado a comer... no quiere seguir viviendo. Era el niño de sus ojos, al que intentó proteger prácticamente toda su vida, de hecho pienso que si Bryce ha muerto con treinta y pocos años y no con 20 ha sido gracias a su abuelo.

Y digo todo esto, amén de parecer muy duro e insensible, porque en los foros muchas veces se ha hablado sobre la mala práctica de la maternidad/paternidad, en que muchas veces haría falta dar un carnet de padres. Porque yo creo que padres no son los que engendran y paren. En el caso de estos dos niños (bueno, ahora no tan niños) creo que años felices no habrán tenido más de 7 u 8. Y miras a su trayectoria y los padres que han tenido han sido de pena. El padre totalmente manipulado por su segunda esposa, dejando a sus hijos de lado, nunca dando la cara por ellos, intentado a toda costa quitárselos de en medio, porque molestaban. Y la madre, permitiendo que su nuevo marido abusara de uno de sus hijos (del pequeño) y en vez de enfrentar la situación, larga a su hijo bajo la responsabilidad de un trapicheador y consumidor de drogas!!!! Y ninguno de los dos (progenitores) nunca hicieron nada por estos niños.

Eso son unos padres? En serio? No quiero crear polémica pero creo que a la hora de tomar la decisión de tener un hijo se deberían tener un poco más claras las cosas. Un hijo es para siempre y evidentemente también conlleva cosas malas (se portan mal, se ponen enfermos, dan disgustos). Pero apartarlos de esa manera y no ser capaz de sacrificarse por ellos no lo entiendo. No lo entenderé nunca, y eso que no soy madre y no tengo intención de hacerlo.

Me ha dejado mal toda la historia de Bryce, sobre todo por encontrarse en el momento de su rehabilitación. Siento mucha pena por su abuelo, y en general un tremendo desasosiego por todas esas víctimas de las desestruturaciones familiares. Ojalá Bryce encuentre por fin sus descanso.