El cazador "es alguien que está ocupado las 24 h del día en planificar y/o ejecutar maniobras de caza de presas femeninas, cuanto más difíciles, mejor. Se oculta bajo una apariencia afable y simpática, y es generalmente atractivo, lo que lo convierte en un ser muy peligroso para el sexo femenino”.
Así lo define Su en la entrada a su blog El Rincón de Su
http://elrincndesu.blogspot.com/2010/05/los-cazadores-que-son-y-como-salir-viva.html
A los seis meses de separarme (hace ya más de 3 años) conocí a un sapo que me encantó. Bueno, más bien se dedicó a que me encantase, vamos, que me conquistó vilmente. Era encantador, inteligente, independiente, de buena conversación, sagaz, elocuente y en definitiva, me enganchó casi desde el principio. Sin embargo, tardé mucho en ver su cuchillo de cazador.
Después de dos o tres encuentros la cosa empezó a distanciarse (el contacto, quiero decir). En el messenger no siempre me hablaba, aunque se podía pasar horas conectado. Si le llamaba por teléfono normalmente no me lo cogía. Y si le mandaba un sms, dependiendo del tono del mismo, contestaba o no. Le gustaba jugar a eso de calentar el ambiente (aunque aún no sé con qué finalidad) tanto por messenger como por mensajes. Pero normalmente, después no pasaba nada. Cuando yo me armé de valor y le dije que me gustaría verle más a menudo él, de una forma muy comprensiva y con muy buenos modales hacia mí, me dijo que no era el momento (os suena la frase?). El momento para qué? Yo no estaba pidiendo una relación, simplemente vernos más a menudo (porque me gustaba claro, lo que era obvio). No veía necesario tener que ocultar lo que sentía por él, a mi edad y con una relación fracasada a mis espaldas, me parecía absurdo entrar en esa dinámica. Yo opté por la sinceridad.... ay chica, qué ingenua!!!!
Poco a poco me fui dando cuenta que sólo me buscaba cuando le interesaba, pero lo que no me cuadraba es que, con lo sexual que era, me buscase tan poco a menudo. Así que mi conclusión lógica fue pensar que tenía pareja en su ciudad de origen (trabajaba aquí pero se iba los fines de semana a su ciudad, o al menos eso me decía). Procuré distanciarme, de hecho fui conociendo a otros sapos con los que quedaba y tal, pero no sé cómo lo hacía que cuando aparecía, siempre conseguía engancharme. Así que se lo planteé frente a frente:
Yo: sé sincero conmigo por favor. La cuestión es que tienes novia no?
Cazador: No. La tuve durante mucho tiempo y dejé muchas cosas por ellas, algunas vitales para mí. En este momento estoy encontrándome a mí mismo y tengo que estar centrado en mí, redescubriéndome y queriéndome
Joder, encima me llegó al alma y lo encontré más interesante aún!!!!
Así seguimos durante muchos meses, apareciendo (él) y desapareciendo según le convenía, algunas veces incluso por varios meses. Siempre con el cuento de que yo le parecía estupenda, que le gustaba todo de mí (entonceeeeeeeeeees????), pero que no era el momento. Y el problema (y quizás lo más tragicómico de esto) es que cada vez recortaba más los tiempos. Ya no quedábamos nunca ni siquiera para tomar una cervecita en la calle. Nunca más pasó un noche completa. Sólo le faltó el taxímetro para calcular los tiempos. Hasta que un día me propuso vernos para media hora y ya me planté.
Yo: Lo que tú quieres tiene un nombre y se paga.
Encima se ofendió.
A partir de ahí decidí olvidarle. De vez en cuando (muy de vez en cuando) aparecía y lo intentaba de nuevo, de hecho hace casi un año casi volví a caer porque disfrazó sus intenciones en querer empezar desde cero conmigo.
Cazador: Te conocí en un mal momento y te lo hice pasar mal injustamente. Me sigues pareciendo estupenda y te tengo un cariño especial. Por qué no empezamos de nuevo a conocernos?
Y aquí la imbécil de turno dijo que sí. Aunque no llegamos a vernos nunca más. Claro, si es que en realidad su intención no había cambiado!!!! A partir de ahí fui firme y nunca más sucumbí. Poco a poco lo fui olvidando e incluso su imagen está ya muy difuminada.
El pasado verano (estando yo de vacaciones en la playa), recibo un sms de él pretendiendo quedar. Le contesté a los varios días diciéndole que estaba de vacaciones. No volvió a contestar más.
Y cuando creo que las cosas ya no pueden sorprenderme, hace cuatro días recibo un sms diciendo: "Sorpresa, sorpresa, tienes planes para esta noche?" Imaginé que era él a pesar de no tener ya su móvil en mi agenda, pero el nº me sonaba y por el tipo de mensaje estaba claro. Creo que eran las 6 de la tarde y quería quedar conmigo en pocas horas.
Pero bueno, los tíos que coño piensan, que después de como se comportan con nosotras vamos a tener una alfombra roja detrás de la puerta para cuando se les ocurran aparecer?
Como ni siquiera me molesté en contestarle (bueno, él tampoco se ha molestado en llamarme nunca, todo lo hacía a través de sms), al día siguiente tenía una llamada perdida y otro mensaje, echándome en cara que no le había contestado. En fin, a los dos o tres días le contesté diciendo que tenía mucho trabajo.
No sé si será el final (porque se haya rendido por fin) o dentro de 8 meses volveré a tener noticias suyas, cuando su agenda esté algo más desinflada y se acuerde de sus buenos tiempos en Sevilla. Nunca más pasaré por eso, tengo claro que no soy ni las 3 horas, ni 1 ni media de nadie. No quiero ser más parte de una agenda. Hace tiempo, eché a correr.
Gracias por leerme
