lunes, 26 de diciembre de 2011

Las mujeres que aman demasiado

Como prometí a una seguidora (lo siento pero no recuerdo ahora mismo quién fue) voy a hablar de un libro de autoayuda que me ha venido muy bien para comprender muchas cosas que me han pasado, para verles un sentido y a partir de ahí, aprender de mis errores e intentar rectificar actitudes.
Se trata del libro "Las mujeres que aman demasiado", de la americana Robin Norwood. Y estas mujeres son somos básicamente las que sufren por amor.
A medida que iba leyendo el libro no dejaba de sorprenderme todas las situaciones que recreaba y que me habían pasado a mí tal cual, es como si lo estuviera viendo en una pantalla de cine. Situaciones vividas no con todos los hombres, pero sí especialmente con mi ex, con el estresado y, en menor medida, con el informático.
Yo no sabía que era una mujer que amaba demasiado, sólo que era una persona muy entregada y que me enamoraba con facilidad. Sin embargo, este tipo de mujeres no son las que aman a demasiados hombres, ni las que se enamoran con demasiada frecuencia, ni siquiera las que sienten un amor genuino demasiado profundo por otro ser. Son las que sólo saben amar sufriendo o bien que el "amor" que creen que sienten sólo les proporciona en definitiva sufrimiento y "obsesión" por la otra persona.

Si sufro por ti ¿me querrás?

Cuando amamos demasiado vivimos atrapadas en relaciones que afectan a nuestro bienestar emocional, a la vez que nos sentimos atraídas por hombres inaccesibles y problemáticos. Cuántas veces habéis oído (de vosotras mismas o de alguna conocida) aquello de que sólo se fija en tíos raros? Pues esta tendencia las tienen tenemos este tipo de mujeres. Y no raros en su primera apariencia, no no no, porque esos pueden echar para atrás desde el minuto uno, sino aquellos que precisamente no dejan ver su "problema" hasta más tarde. Y la cuestión es que este tipo de enganche, esta forma de relacionarse con los hombres, no es algo aislado ni poco frecuente sino, por contra, algo común en muchas mujeres que hemos aprendido (o nos han enseñado) que es así como deben de ser las relaciones de pareja.

Aunque el libro se centra y ejemplifica con casos de hombres alcohólicos o con algún tipo de adicción, estos casos son perfectamente equiparables a situaciones problemáticas, en las que nos enfrentamos a una relación con un hombre inaccesible, distante o con algún tipo de problema que nosotras creemos podemos solucionar (o eliminar) a través de nuestro amor.
Estas mujeres se enredan en situaciones de pareja donde el amor es un fin a conquistar. Sueñan con salvar al hombre que "aman" y piensan que si él cambiara obtendrían, como recompensa, su amor. Justifican la ira, la depresión, la crueldad, la indiferencia, la deshonestidad o la adicción de sus parejas. Creen que es posible el cambio y que esto depende de ellas. Sus historias personales pueden ser de una variedad infinita, pero todas tienen en común la necesidad de salvar a su hombre y de sufrir por ello.
Y os preguntaréis cómo se llega a esto y estoy segura que muchas diréis llegado a este punto que todo esto es una exageración, que es de gente insegura, que es algo sólo sacado de libros de psicología... y os puedo asegurar que no.
Una mujer no ama demasiado por casualidad, así de la noche a la mañana. Todo esto es un proceso basado en los aprendizajes de su infancia (aunque inconscientes), normalmente con algún tipo de carencia afectiva que les llevan a un concepto equivocado del amor. Pero todo esto no sólo está en el seno familiar sino que, desgraciadamente, nuestra sociedad nos enseña continuamente que sufrir por amor es romántico, no hay un gran amor sin un gran dolor por parte de alguno de los protagonistas. Estamos en una sociedad que refuerza las situaciones de mujeres que sufren por amor, creando heroínas de melodramas (en series de tv, en películas y en la novelas rosas), que siempre viven un gran amor por el cual el precio a pagar es el sufrimiento. Existe un mercado saturado de historias de amores difíciles, imposibles, conflictivas, que precisamente no enseñan a cómo salir y rechazar este tipo de relaciones no gratificantes para nosotras. Al contrario, lo válido es sufrir por amor, y que seamos dignas de que él nos ame es nuestra mayor recompensa. Nos enseñan a medir nuestro amor en función de la profundidad de nuestro sufrimiento.



En casa no había amor, sólo deber

Como ya he comentado, las mujeres que aprendemos a amar de esta manera solemos provenir de una familia disfuncional. Una familia disfuncional es aquella en la que los miembros juegan papeles rígidos y la comunicación entre ellos está restringida en función de esos roles. Los miembros no tienen libertad real para expresar sus experiencias, deseos, necesidades y sentimientos, sino que deben limitarse a jugar el papel que se adapte al de los demás miembros de la familia.  En las familias disfuncionales, los aspectos principales de la realidad se niegan, y los papeles permanecen rígidos. Cuando nadie puede hablar sobre lo que afecta a cada miembro de la familia individualmente y a la familia como grupo (incluso cuando estos temas son prohibidos en forma implícita o explícita) aprendemos a no creer en nuestras propias percepciones o sentimientos. Como nuestra familia niega la realidad, nosotros también comenzamos a negarla. Y esto va deteriorando el desarrollo de nuestras herramientas básicas para vivir la vida y para relacionarnos con la gente y las situaciones. Y es este deterioro básico lo que opera en las mujeres que aman demasiado. Nos volvemos incapaces de discernir cuándo alguien o algo no es bueno para nosotros. Las situaciones y la gente que otros evitarían naturalmente por peligrosas, incómodas o perjudiciales no nos echan para atrás, porque no tenemos manera de evaluarlas de forma realista o autoprotectora.
Un hogar disfuncional no nos va a satisfacer emocionalmente, así que crecemos y aprendemos con una serie de "taras" que posteriormente (en la edad madura) volcaremos en nuestras relaciones. Cuando no hemos recibido el afecto suficiente, o la atención que nosotros creemos necesitar desde pequeños, cuando en nuestra familia aprendemos a ocultar sentimientos, a tener temas tabús, a oir-ver-callar, a que nuestra madre sufra por muchas situaciones y no se hable del tema, o bien no se comparta con el resto de la familia (normalmente por un afán de protección a los hijos), seguramente trataremos de compensar esta falta de afecto dando afecto a mansalva, especialmente a hombres que "parecen" necesitados. Aprendemos de forma inconsciente que podemos cambiar a los hombres a través de nuestro amor, por eso ninguna cosa resulta demasiado problemática, ni demasiado costosa, ni se alarga demasiado en el tiempo si con ello logramos ayudar (salvar) a nuestra pareja.
Por supuesto todo esto viene parejo a la inseguridad emocional, a la baja autoestima, a una serie de carencias emocionales y afectivas en general pero que resulta demasiado extenso para contar en un post. 

¿Qué nos atrae de los hombres emocionalmente insanos?

¿Por qué resulta tan difícil poner fin a estas relaciones, dejar a esa persona que nos está arrastrando por tanto dolor? Hay una regla empírica que dice así: cuanto más difícil es poner fin a una relación que es mala para nosotros, más elementos de nuestra lucha infantil contiene.
Cuando amamos demasiado es porque tratamos de vencer los viejos miedos, frustraciones y dolores de la niñez, y darse por vencido es renunciar a una valiosísima oportunidad: la de encontrar alivio y de rectificar lo que hemos hecho mal. Esta emocionante posibilidad de rectificar viejos errores, de recuperar el amor perdido y de ganar una aprobación reprimida es lo que, para las mujeres que aman demasiado, constituye la atracción inconsciente que subyace al hecho de enamorarse.
Por ese motivo, no se sienten atraidas por hombres agradables, amables, confiables, interesados, les parecen aburridos. Esta clase de hombres compasivos y comprensivos no nos pueden ofrecer el drama, el dolor o la tensión a las que estamos acostumbradas y que nos parecen tan estimulantes y correctos.

¿Por qué a las mujeres nos atrae tan profundamente la idea de convertir a alguien infeliz, enfermo o problemático en nuestra pareja perfecta? ¿Por qué es un concepto tan atractivo, tan perdurable?

Esa necesidad de controlar a otros se origina en la niñez, durante la cual se experimentan muchas emociones abrumadoras.  Las herramientas de autoprotección incluyen un poderoso mecanismo de defensa, la negación, y una igualmente poderosa motivación subconsciente, el control.
El mecanismo de negación resulta especialmente útil para ignorar información con la que no queremos tratar. Se puede definir a la negación como el hecho de rehusarse a admitir la realidad en dos niveles: en el nivel de lo que está sucediendo en realidad, y en el nivel de los sentimientos. En una familia disfuncional siempre hay una negación compartida de la realidad.

Para nosotros no resulta fácil ni cómodo considerar que el comportamiento desinteresado, el “ser bueno” y los esfuerzos por ayudar pueden ser en realidad intentos de controlar, y que no tienen motivaciones altruistas. Cuando los esfuerzos por ayudar provienen de personas con antecedentes desdichados, o que están atravesando relaciones llenas de tensiones, siempre hay que sospechar la necesidad de controlar.
Cuando hacemos por otro lo que él mismo puede hacer, cuando planeamos el futuro o las actividades diarias de otro, cuando sugerimos, aconsejamos, recordamos, advertimos o tratamos de persuadir con halagos a alguien que no es una criatura, eso es CONTROLAR.
Una mujer que habitualmente practica la negación y el control se verá atraída a situaciones que exijan esas características. La negación alimenta la necesidad de controlar, y el inevitable fracaso en los intentos de controlar, alimenta la necesidad de negar.

El patrón de desarrollar relaciones en las que el papel de la mujer sea comprender, alentar y mejorar a su pareja es una fórmula muy utilizada por las mujeres que aman demasiado, y por lo general produce exactamente lo contrario al resultado esperado. En lugar de un hombre agradecido y leal que esté unido a ella por su devoción y su dependencia, una mujer así encuentra que pronto tiene un hombre que es cada vez más rebelde, resentido y crítico para con ella. Por su propia necesidad de mantener su autonomía y su respeto de sí mismo, él debe dejar de verla como la solución de todos sus problemas y verla, en cambio, como la fuente de muchos de ellos, si no de la mayoría. Cuando esto sucede y la relación se derrumba, la mujer cae en
una sensación más profunda de fracaso y desesperación. Si ni siquiera puede hacer que alguien tan necesitado e inadecuado la ame, ¿cómo podría esperar ganar y conservar el amor de un hombre más sano y apropiado? Eso explica por qué con tanta frecuencia una mujer así pasa de una mala relación a otra que es peor aún: porque con cada fracaso se siente cada vez menos digna.

Sé que es un tema complicado y me cuesta exponer todas las conclusiones a las que he llegado, pero he querido compartir parte de este libro con vosotros porque, al menos, ha sido una lectura que para mí se ha convertido en aprendizaje. Sobre todo porque me ha ayudado a comprender situaciones y actitudes que he vivido sufrido y no lograba entender. Por este motivo, es un libro que recomiendo a todos aquellos que sufren por amor y que llegan a sentirse tan desesperados, tan incomprendidos y tan mal consigo mismos que el sufrimiento no les permite avanzar.
No quiero terminar sin aclarar que aunque el libro se titule "Las mujeres..." es perfectamente extrapolable a los hombres, aunque -según la autora- son más numerosos los casos de mujeres "sufridoras" que de hombres sufridores, amén de que los trabajos terapéuticos utilizados en el libro han sido realizados con mujeres.

Más adelante profundizaré algo más en este libro, ya os digo que es muy profundo como para tratarlo en un post. Espero que os haya resultado interesante y que opinéis y para cualquier aclaración o duda tenéis la libertad de comentar. Un beso a todos.


10 comentarios:

  1. El resumen es muy fiel a lo que dice el libro, yo lo empece a leer pero como siempre habla de familia desestructurada y no es para nada mi caso no me sentí muy identificada, aunque si con otros aspectos.
    Lo has hecho muy bien, gracias por compartirlo con tod@s!
    Muak

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  2. Muy de acuerdo en que es un tema muy complicado. Sin duda que también hay hombres sufridores (yo lo he sido más de una vez). Ahora mismo llevo un año divorciado después de un matrimonio de 10 años. Prácticamente ni me hablo con mi exfamilia política. Resumiendo mucho te diría que la experiencia me ha enseñado que el concepto clave no es "amar". Para una sana relación con los demás es mucho más importante "comprender". Puede parecer presunción pero con toda certeza afirmo que, si mi historia terminó, es porque mi exfamilia nunca fue capaz de comprenderme. Lo contrario no es cierto y, al final, me cansé de ser yo el único que comprendía las circunstancias. En su descargo tengo que decir que comprender ciertas cosas es algo muy, muy difícil (quizá no al alcance de cualquiera). Y, para terminar, te recomiendo un libro de auto ayuda que leí hace años. Se titula "El milagro más grande del mundo". Lo puedes descargar aquí:

    http://search.4shared.com/q/CCQD/1/books_office/el+milagro+mas+grande+del+mundo+og+mandino?view=searchMainField


    Besos y Feliz Navidad!

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  3. Hola! Había escuchado hablar de este libro, y era uno de los de mi lista...pero ahora con tu post me has animado más a leérmelo ya!, creo que yo también puedo aprender de esa lectura bastante ;) 1besillo

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  4. Parece un buen libro, lo leeré, yo personalmente no creo en las diferencias entre hombres y mujeres a la hora de amar, creo que todos lo hacemos y todos hemos sufrido alguna vez.
    IGual la diferencia es que a veces nos confundimos de partener..
    Me encanta el blog,,me pasaré más amenudo..
    Un saludo

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  5. El libro debe estar bien.. no te digo que no. y seguro que has aprendido mucho leyéndolo pero Rocío ¿por qué eres tú la que ama demasiado?.. a lo mejor no es sólo eso.. a lo mejor todas las respuestas no las puedes encontrar así.. a lo mejor tú te enamoras como hay que enamorarse (ni más ni menos) y simplemente no has dado con el tipo adecuado pero tú ni tienes taras ni nada que solucionar..
    Quiérete mucho (porque tienes motivos para ello) échale la culpa a los gilipollas con los que te has cruzado pero no busques todas las culpas en ti..
    Te quiero petarda!!!!..

    Ahhh.. yo no pasaba a reñirte (qué conste.. aunque ahora no te lo creas) yo pasaba a desearte un año próximo estupendo de la muerte!!!!.. sin sustos!!!!!

    MUUUAKKKKKKKK

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  6. Me ha encantado este post, me parece muy instructivo...! Además, he visto reflejadas en este tipo de chicas a varias de mis amigas! Objetivamente y desde fuera, resulta difícil comprender esta forma de amar demasiado...durante años, no conseguía entender como una de mis mejores amigas iba de error en error...chicos que la trataban fatal y peor, incluso la maltrataban! Y ella, en vez de dejarles y pasar página, les "mendigaba" cariño.
    Voy a recomendarle la lectura de este libro!

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  7. Muy interesante el tema.
    Leí algo similar en un libro de Lucía Etxebarría que trataba de estas cuestiones y sobre todo me parece tremendo, la idea esa tan generalizada y absurdamente perpetuada en el inconsciente de muchas personas de que "el amor es sufrimiento" o "si no te hace llorar, es que no te ama".
    Me parece tan terrible!!! El amor tiene que proporcionarte felicidad y punto. Si sólo te trae tristezas, no es amor o en todo caso es un "amor patológico" que hay que cortar radical.

    Buen post.

    Besos!

    (espero q estés animadilla)

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  8. hola, yo he leido el libro, realmente me ha ayudado mucho. Sobre todo a comprender el porque de algunas de mis actuaciones,de porque hacia ciertas cosas y sobre todo aprender a lo que no debemos caer. Lo importante es recordarlas y no olvidar. Es un libro que yo diria que hay que leer de vez en cuando.
    Espero que sigas escribiendo sobre él.
    Me encanta todo lo que escribes. Conchi

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  9. Definitivamente, yo también amo demasiado. Es la creencia estúpida de cuando más le ayude más me vas a querer y la necesidad inevitable de caer en brazos de hombres problemáticos como si yo fuera un Ángel de la guarda que debe solucionarles todos los problemas.

    Buena entrada, besos :)

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  10. No sabes lo que me ha gustado que hayas hecho mención a este libro que ocupa en mi librería un sitio especial...Me lo regaló una persona muy especial que pasó por mi vida mientras yo me encontraba sumergida en una relación en la cual amaba demasiado...Me ayudo a comprender que no era la única que intentaba cambiar a un hombre, ni la única que sufría por eso, pero no me sirvió para cambiar de actitud en ese momento. Sin embargo con los años, y encontrándome ahora en una relación muy diferente, me doy cuenta de lo que me ayudó sin yo saberlo, porque muchas veces me pregunto por qué no tengo con mi actual pareja el modelo de relación que he tenido con otros hombres, y es justo porque he dejado de amar demasiado, sin dejar de amarle como debo.
    Un besazo cielo!

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