Después de muchos intentos, desisto de la idea de buscar tener un AMIGO. Y lo pongo con mayúsculas porque hablo de amigo en el mismo sentido que me puedo referir a una amiga, sin tener que distinguir el sexo.
Colegas, o coleguitas, o amiguito es distinto, de esos hubo, haylos y habrá, pero como un día (creo que fue MOLI) me pidió que escribiera sobre la amistad, pues allá voy.
He tenido pocos amigos hombres (quitando a mis parejas, que sí fueron también mis amigos) y tampoco es cuestión de repasar toda la gente que ha ido pasando por mi vida. Así que me voy a remitir a los últimos que yo consideré amigos.
Del folla-amigo ya os hablé en un post. Labramos una buena amistad en su momento, pero claro, había sexo de por medio, y no sólo eso, sino que vivía en mi casa!!! Con lo cual nuestro día a día era como el de una pareja (también tengo que decir en su favor que con esa relación tuve todo lo bueno de una pareja y sin embargo ninguno de los inconvenientes.. "qué suertuda" me diréis, bueno sí, pero claro, lo bueno dura poco).
Cual fue el fallo? Que cuando se fue de mi casa y volvió a su ciudad la amistad se fue enfriando, hasta que se congeló. Y si hubo proceso de congelación progresivo fue porque yo estaba ahí tirando del carro, si no, se hubiera ido a la mierda del tirón. Hoy en día no lo considero ya mi amigo, porque una persona que no te contacta prácticamente nunca (teniendo los medios: móvil, fijo, email, msn, facebook, etc) por dejadez, no creo que tenga mucho interés en una amistad. Y aunque lo tuviese, estoy cansada de tirar del carro en la mayoría de las relaciones con las que me encuentro. La última vez que hablé con él me dijo que él me consideraba una gran amiga... yo me quedé callada.
Con el estresao (aquí y aquí) empezamos siendo amigos (también os hablé ya de él). Nos contábamos nuestras penas, nos reíamos un montón, hablábamos a diario, nos sentíamos atendidos y queridos el uno por el otro, por lo que nos fuimos haciendo "íntimos". Y claro, intimamos tanto que terminamos en la cama. Afortunadamente no fue una relación sólo sexual, aunque yo creo que este caso se adapta mejor al concepto de folla-amigo que el otro. Porque no vivíamos juntos y sí que éramos muy amigos. Pero a parte del sexo, empezaron a mezclarse sentimientos. Por su parte no los tuve nunca claro porque me volvía loca, pero yo sí que me llegué a plantear una relación más formal. Nunca pudo ser.
La amistad se fue degradando, descomponiéndose y echándose a perder a base de peleas, enfrentamientos y malos modos. Yo reconozco que tengo mi carácter y que soy muy de echar broncas, pero por otro lado, soy una persona muy fácil de conocer porque se me ve venir, con lo cual, quien me conoce me baja pronto ese ímpetu. Pero el estresao me ponía a mil, me hacía sentir cada vez peor, me daba donde más dolía y empezó a hacerme muchas de las cosas que ya viví con mi ex y por las que caí en ese mal de amor tan negro que sufrí. Por lo tanto, llegué a la conclusión de que ni me quería ni era mi amigo. Un amigo no te daña un día sí y otro también. Ni te abandona cuando lo necesitas, ni te busca sólo para su conveniencia. De hecho, la última frase que le permití decirme fue "que yo era de lo peor que se puede conocer". Qué gran amigo no? De nuevo, intento fallido.
Pato sí fue un amigo con mayúsculas. Nunca tuvimos un lío ni nada y, a pesar de que alguna gente me decía que él quería algo conmigo, yo nunca lo tuve nada claro. Quiero decir, que nunca sentí que él sintiera nada por mí, es más, no era su tipo para nada. Y a mí, me hubiera encantado que él me hubiese gustado, pero es que no me ponía en absoluto. Lo veía más como un hermano mayor, porque además era del tipo abuelete (nada marchoso, de andares pausados, quejoso, etc).
Nunca entendí cómo llegamos a ser tan buenos amigos, porque la verdad teníamos muy pocas cosas en común. Nuestra amistad se labró a raíz de nuestras propias rupturas sentimentales, más o menos los dos a la vez y ambos llevándolo realmente mal. Y ese mal en común se convirtió en el motivo de acercamiento. Nuestra mayor conversación fue el dolor del desamor, nuestros ex, los sentimientos, el mal de amores, prácticamente todo giraba en torno a eso. Con el tiempo, ya nos empezamos a contar nuestras aventurillas y las citas que íbamos teniendo con la gente que conocíamos por ahí (muchos a través de internet). Y nos lo contábamos al detalle, dando prácticamente partes de las citas que íbamos teniendo, yo aconsejándole cómo tenía que ir vestido a tal o cual cita, enseñándonos fotos de los distintos "churris". En fin, con la confianza absoluta que te ofrece una amistad.
La diferencia entre él y yo estaba en que yo siempre intentaba animarle con la chica de turno y sin embargo él, me tiraba por tierra al que fuera. Como a mí casi todos los encuentros me salieron mal (me gustaron unos cuantos que pasaron de mí, entre ellos el cazador, con el que me enganché y lo pasé bastante mal), Pato se dedicaba a resaltar las pocas vistas que tenía, pareciéndole mentira con lo buena consejera que yo era. En definitiva, me hacía sentir la más tonta de las tontas....
to be continued