Ausencia (abril 2010)
Hace tiempo que no escribo nada por aquí y no es precisamente porque no hayan ocurrido hazañas sapiles. De esas hay siempre, así es el mundo, aunque ya creo que empiezo a no sorprenderme de nada.
Creo que casi he terminado el libro gordo de Sapete, porque las historias, movimientos, artimañas, frases, etc etc se repiten una y otra vez.
Bien es cierto que esto no es excusa para haber cerrado el año y haber dado la bienvenida al 2010; tal vez ha sido falta de inspiración, no sé, o bien que justo a principios de año estaba en una inopia emocional que me hizo vivir por un tiempo en una nube rosita.... o celeste (jajaja esto es en recuerdo a Carmina Ordoñez, que me ha venido la frase a la memoria)... bueno, resumiendo, que el cotillón de fin de año me duró más de la cuenta, con lo cual no tenía mucho argumento sapil (algún día hablaré del sapito con casco motero, otra historia aparte).
De nuevo estamos por aquí enfundada con la armadura sapil y espada en mano y con las energías de siempre para la batalla... ay, si al menos me enfrentara a Héctor, de la película Troya (interpretado por Eric Bana)... uhmmm
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