Como os conté la última vez, pretendía darle carpetazo al estresao. Lo he intentado tantas veces que no sé ni cómo me lo sigo creyendo yo misma. Pero este fin de semana creo que ha colmado ya mi paciencia. Porque me hace sentir como una aunténtica gilipollas. Es que no sé qué coño me atrae de este tio!!! Es un estresao, va siempre a mil, sólo me cuenta sus penas e historias inverosímiles, no salimos casi a ningún sitio y su dinero obviamente se lo gasta en él!!! Pero nada, yo erre que erre lo sigo intentando.
Este fin de semana él lo tenía libre y le pedí que lo pasáramos juntos. Como siempre, a mitad de semana me dijo lo agobiado que estaba porque en su empresa estaban exigiendo que trabajasen también los fines de semana, por marrones varios que no vienen al cuento. Yo salí el viernes con mis amigas y no hice más planes, pero le pedí que me confirmara si el sábado o el domingo nos veríamos, para saber yo si buscarme planes o no. Me dice que cuente con él para el sábado, pero hasta las 9:30 de la noche no da señales de vida (tampoco es que me importara mucho porque yo estaba super apalancada en casa). En definitiva, que viene a mi casa a las mil, cena él (yo no, porque a esas horas yo ya no tenía ganas), me cuenta sus penas y sus marrones laborales y a dormir. Al día siguiente se levanta para volver a trabajar y se va. Ni idea de si nos ibamos a ver por la tarde o qué.
Así que a lo largo de la mañana, mientras yo marujeaba por la casa, nos íbamos mandando correitos (algo muy habitual en nosotros) y de repente en un correo me dice que le "estoy tocando los huevos", que "no va a permitir más que le hable así porque está harto de mi maltrato sicológico hacia él y que no le ayudo en nada".
Os podeis imaginar mi cara???? Petrificada me quedé vaya... si lo único que le dije es que me había quedado con el cuerpo cortado por la mañana porque tenía ganas de sexo y no hicimos na!!!! Coño, se debería sentir halagado no? Además, que lo dije con un tono guasón e insinuando que me debía una....
En fin, que se me han quitado las ganas de todo. Hasta de discutir. Siempre he pensado que este tio me oculta un montón de cosas, pero de lo que estoy casi segura es de que cuando tiene planes, o no le interesa verme por lo que sea, me monta un pollo tremendo, se hace el ofendido y desaparece. No me parece normal. Y como han sido ya tantas veces, hoy ni siquiera me ha salido la lagrimita.
Me siento gilipollas por haberle dado tanto margen, por haber tirado del carro sabiendo que no íbamos a ningún lado así, por haberle dedicado tanto tiempo, haberme "comido" sus marrones, haberle abierto las puertas de mi casa (y de mi cama) para que ahora, a gritos (aunque sea por escrito) me diga que lo maltrato sicológicamente y que no le ayudo. Es muy fuerte decir eso cuando yo realmente sí he sufrido maltrato sicológico, y nunca se lo haría a nadie, y menos a alguien que quiero o aprecio.
Así que aquí me siento extraña, desilusionada al máximo, fría, escuchando a Medeleine Peyroux y con una cerveza mientras escribo...porque esta historia ya no sé si es para echarse a dormir o brindar por un final definitivo.
Porque nos engañaron desde pequeñas... hoy en día todo lo que nos encontramos resultan ser de esta familia de anfibios
Mostrando entradas con la etiqueta sentimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sentimientos. Mostrar todas las entradas
domingo, 20 de febrero de 2011
domingo, 13 de febrero de 2011
Nostalgia
No sé si es por la llegada del día de los enamorados, con tanto bombardeo por todos los medios, o bien porque es parte del proceso vital, pero de un tiempito a esta parte me acuerdo mucho de mi ex.
A mi ex lo dejé hace ya casi 4 años, más por cuestiones de supervivencia que porque me faltara amor (aunque eso es un tema del que no quiero hablar ahora), y desde entonces no he vuelto a tener ninguna relación más o menos estable con ningún sapo.
Mi primera etapa, debido al dolor, la amargura, el desengaño, la decepción y el desgarro, fue quererme morir en vida. Después pasé al odio y poco a poco, ese odio se fue difuminando, casi sin darme cuenta, pasando a la indiferencia.
Un antiguo amigo me decía siempre que del desamor te has curado cuando esa persona te provoca la más absoluta indiferencia, porque mientras haya odio hay sentimientos.
Sin embargo, de un tiempo para acá, he empezado a tener presente al más sapo de todos los sapos. He vuelto a recordar el motivo por el que me enamoré (o más bien los motivos), a echar en falta esa persona que me conquistó, aunque luego resultase todo fachada cual perfecto galán de telenovela. Aunque me enamorase de alguien que no existiese, en mi realidad viví ese tipo de amor, de conquista y de entrega... cosa que no me ha vuelto a pasar.
No pretendo hacer un post triste (a pesar del título) porque realmente, después de casi cuatro años, no escribo desde el dolor, sino desde la perspectiva y la madurez. Simplemente es que me he dado cuenta que pasado un tiempo prudencial (ya que cuatro años lo considero tiempo suficiente para haber conocido mucha gente, salir, entrar, relacionarme, analizar, experimentar, etc) para poder haber vivido todo eso de nuevo. Pero no. Un más absoluto y mayúsculo no. Y ya que nos machacan tanto con San Valentín, he querido dedicar mi propia entrada al tema del amor, desde mi particular perspectiva y realidad claro.
Realmente hace 4 años que a nadie se le ha volcado el corazón por mí, nadie ha salido presto y veloz por simplemente encontrarme, nadie me ha hecho un regalo de corazón, ni ha querido dormir conmigo sólo por contemplarme.
Nadie ha tenido más ilusión que yo por mi propio cumpleaños, comiéndose la cabeza con el regalo que me pudiera hacer más ilusión. Nadie me ha contado de su necesidad de que yo estuviera a su lado, como si se tratara de un soplo vital.
Nadie ha querido contemplar ni un cielo de estrellas ni una puesta de sol ni un amanecer, ni ha querido entrarme en brazos en casa.
En fin, que por todas estas cosas, y muchas más, me acuerdo ultimamente de mi ex, porque toda esa suma de detalles hacía que yo sintiera a mi pareja, a mi costilla y compañero. Y no es que esté apagada, ni desanimada ni triste, simplemente es cierta nostalgia de la buena, el poder decir "yo viví todo eso", el comprobar que esos sentimientos y actitudes existen en mucha gente, que no nos hemos robotizado.
Un año más, San Valentín tiene para mí color verde, por la charca inmensa de anfibios que tengo que seguir cruzando semana tras semana.
Para todas las que lo vivís de color rojo, disfrutadlo al máximo... de corazón.
A mi ex lo dejé hace ya casi 4 años, más por cuestiones de supervivencia que porque me faltara amor (aunque eso es un tema del que no quiero hablar ahora), y desde entonces no he vuelto a tener ninguna relación más o menos estable con ningún sapo.
Mi primera etapa, debido al dolor, la amargura, el desengaño, la decepción y el desgarro, fue quererme morir en vida. Después pasé al odio y poco a poco, ese odio se fue difuminando, casi sin darme cuenta, pasando a la indiferencia.
Un antiguo amigo me decía siempre que del desamor te has curado cuando esa persona te provoca la más absoluta indiferencia, porque mientras haya odio hay sentimientos.
Sin embargo, de un tiempo para acá, he empezado a tener presente al más sapo de todos los sapos. He vuelto a recordar el motivo por el que me enamoré (o más bien los motivos), a echar en falta esa persona que me conquistó, aunque luego resultase todo fachada cual perfecto galán de telenovela. Aunque me enamorase de alguien que no existiese, en mi realidad viví ese tipo de amor, de conquista y de entrega... cosa que no me ha vuelto a pasar.
No pretendo hacer un post triste (a pesar del título) porque realmente, después de casi cuatro años, no escribo desde el dolor, sino desde la perspectiva y la madurez. Simplemente es que me he dado cuenta que pasado un tiempo prudencial (ya que cuatro años lo considero tiempo suficiente para haber conocido mucha gente, salir, entrar, relacionarme, analizar, experimentar, etc) para poder haber vivido todo eso de nuevo. Pero no. Un más absoluto y mayúsculo no. Y ya que nos machacan tanto con San Valentín, he querido dedicar mi propia entrada al tema del amor, desde mi particular perspectiva y realidad claro.
Realmente hace 4 años que a nadie se le ha volcado el corazón por mí, nadie ha salido presto y veloz por simplemente encontrarme, nadie me ha hecho un regalo de corazón, ni ha querido dormir conmigo sólo por contemplarme.
Nadie ha tenido más ilusión que yo por mi propio cumpleaños, comiéndose la cabeza con el regalo que me pudiera hacer más ilusión. Nadie me ha contado de su necesidad de que yo estuviera a su lado, como si se tratara de un soplo vital.
Nadie ha querido contemplar ni un cielo de estrellas ni una puesta de sol ni un amanecer, ni ha querido entrarme en brazos en casa.
En fin, que por todas estas cosas, y muchas más, me acuerdo ultimamente de mi ex, porque toda esa suma de detalles hacía que yo sintiera a mi pareja, a mi costilla y compañero. Y no es que esté apagada, ni desanimada ni triste, simplemente es cierta nostalgia de la buena, el poder decir "yo viví todo eso", el comprobar que esos sentimientos y actitudes existen en mucha gente, que no nos hemos robotizado.
Un año más, San Valentín tiene para mí color verde, por la charca inmensa de anfibios que tengo que seguir cruzando semana tras semana.
Para todas las que lo vivís de color rojo, disfrutadlo al máximo... de corazón.
viernes, 14 de enero de 2011
Ausencia (abril 2010)
Hace tiempo que no escribo nada por aquí y no es precisamente porque no hayan ocurrido hazañas sapiles. De esas hay siempre, así es el mundo, aunque ya creo que empiezo a no sorprenderme de nada.
Creo que casi he terminado el libro gordo de Sapete, porque las historias, movimientos, artimañas, frases, etc etc se repiten una y otra vez.
Bien es cierto que esto no es excusa para haber cerrado el año y haber dado la bienvenida al 2010; tal vez ha sido falta de inspiración, no sé, o bien que justo a principios de año estaba en una inopia emocional que me hizo vivir por un tiempo en una nube rosita.... o celeste (jajaja esto es en recuerdo a Carmina Ordoñez, que me ha venido la frase a la memoria)... bueno, resumiendo, que el cotillón de fin de año me duró más de la cuenta, con lo cual no tenía mucho argumento sapil (algún día hablaré del sapito con casco motero, otra historia aparte).
De nuevo estamos por aquí enfundada con la armadura sapil y espada en mano y con las energías de siempre para la batalla... ay, si al menos me enfrentara a Héctor, de la película Troya (interpretado por Eric Bana)... uhmmm
El enterramiento del sapo (octubre 2009)
Muchas veces las relaciones personales se terminan por muchos motivos. Por la usencia, por la lejanía, por el desgaste de la desidia o la dejadez, por estar cada uno ocupado en nuevos y absorbentes menesteres y finalmente, muchas de ellas terminan con la ruptura o la traición. Para mí, todo acto de traición conlleva un enterramiento, como ocurría en las novelas románticas de los s.XVIII XIX donde se practiba el duelo entre caballeros. Uno de los dos caía abatido y a continuación la familia del perdedor procedía a su enteramiento, con carro y corcel.
En los últimos años yo he asistido a 3 de esos enterramientos, aunque de caballo y luto sólo fue el primero de ellos, es sí, además a muuuuchos metros bajo tierra. Aunque parezca que un pequeño sapito, así tan poca cosa, tan viscosito él, tan blandito, medio verde medio marrón va a necesitar poca tierra, no, hay q echar pero que muuucha tierra encima, es lo mejor. Yo como no soy de religión católica, ni protestante, ni musulmana ni budista ni ninguna otra por ahi que no conozca, no creo en la posible aparición del sapo enterrado. Por eso, una vez hundido y hocinado en lo más profundo de un agujero color incierto, el propio sapo pierde su color, no importa si un día tuvo la sangre más azul o más roja, si llegamos a pensar que no era del todo un sapo verde, incluso si alguna vez llegamos a ver algún matiz rosado o púrpura. Da igual. El sapo enterrado enterrado queda para los restos y yo con mi luto sigo mi camino con la cabeza bien alta y respirando a tierra fresca y yerba mojada (es que los enterramientos otoñales huelen más a hierba mojada).
Por este motivo en mi fondo de armario no faltan prendas negras, en honor a cada último sapo. Y como diría Woody Allen "lo triste no es ir al cementerio sino quedarse".
Para que luego me digan que no cumplo con el mandamiento hombre!!!!!
Un años más (entrada original de febrero 2009)
Hay momentos que más vale olvidar, así como otros quedan siempre en nuestro recuerdo, aunque a veces otras personas sean las encargadas de recordarnos los detalles, pinceladas que con el tiempo se van difuminando... porque el tiempo, si algo tiene de bueno, es que lo borra todo.
Yo si creo en algo es en el tiempo: el tiempo que mitiga, el tiempo que cura, el tiempo que madura, el tiempo que calma, el tiempo que hace olvidar. Afortunadamente, nuestra mente cada vez se comporta más como un disco duro y, aliada con el tiempo, nos permite borrar lo indeseable y guardar lo válido, que nos acompañará de por vida.
Sólo una pequeña diferencia entre mi mente y el disco duro y es que la mía viene sin el botón "borrar/suprimir". Porque hay tantas cosas aún por suprimir!!!!! Tantos momentos indeseables, tantas personas equivocadas, tantos minutos perdidos, tantas sensaciones confundidas, tantos sentimientos malgastados... todo esto parece erosionar lo que una lleva por dentro (que no sé si es un alma, un espíritu, un corazón o una esencia...) quedando sólo la esperanza del tiempo, como energía renovable, como el propio sol, que por sí mismo recargue este interior y que lo vuelva a rellenar con nuevos deseos, sentimientos, anhelos e ilusiones.
A todos aquellos q fuisteis ave de paso, encantada de haberos olvidado... a todos los demás que vengan para quedarse, os brindo lo que me quede. Para empezar algo bueno de tomar en cualquier rincón de una bonita ciudad.
A los que os habeis quedado de por siempre en mi corazón, sois lo único que me hace sentir lo afortunada que soy y lo que me empuja cada dia. Por eso a todos vosotros, aunque no os lo demuestre siempre, os quiero.... por siempre, para siempre, desde mi corazón
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


