martes, 12 de febrero de 2013

Saber perdonar

                              - " Perdonar es hacerle el duelo al odio"-

Cuando tú perdonas puedes mantenerte
en paz y tranquilidad.
Cuando tú perdonas no le haces ningún favor
a tu agresor, sino que te haces un gran favor
a ti mismo,  pues el perdón es la mejor receta
del mundo para curarte de la amargura.
Cuando estás resentido, cuando no perdonas,
significa que te has quedado estancado
en el pasado, y eso es muy perjudicial
para tu salud.
Cuando no perdonas, atraes a tu vida dolor
y sufrimiento y en muchos casos enfermedad física.
Ningún ser inteligente puede tener en sus manos
un carbón encendido, teniendo la posibilidad de soltarlo.
Si tú has perdonado de verdad, cuando venga
el recuerdo de la ofensa a atormentarte puedes decir:
“Eso ya pasó, ya está completamente perdonado.
Es más, ya lo olvidé, tú no tienes poder sobre mí.
¡Vete, no te necesito!”.
Y si siempre le tratas de igual forma, esa energía
se irá debilitando cada vez más, hasta que
en algún momento desaparecerá completamente.
En el tema del perdón no podemos ser hipócritas
o inconscientes, porque internamente sabemos
si hemos perdonado o no.
Si quieres vivir sano, comienza por limpiar tu mente.
Comienza por perdonarte a ti mismo por todo lo malo
que hayas hecho o creas haber hecho.
Reconoce tus faltas, no le eches la culpa a nadie.
Responsabilízate por lo que hiciste.
Píde perdón  y comprométete a no volver
a cometer el mismo error otra vez.

Conseguí perdonarte después de mucho tiempo, algo que siempre afirmé que no haría, así viviera 1000 vidas. Pero lo hice, y salió solo. Y desde entonces confío más en el poder de la mente, en lo interior, en la sanación propia. Porque gracias a ese perdón volvieron todos los buenos recuerdos y volví a sentir cómo te quise sin dolor. Porque TE QUISE con mayúsculas, porque viví con mayúsculas, porque vivimos una historia que sólo es nuestra y que eso ya nadie me podrá arrebatar. Y por fin dejé de negar que tú también me quisiste, y mucho, a pesar de que la cobardía y la comodidad pudieron más que ese sentimiento. No voy a decir que aún me duele, sí porque en ese momento perdí, los años de perdedora también se vinieron conmigo, pero ahora sé que también me queda dentro ese AMOR. Porque lo tuvimos los dos, yo de ti también, ahora lo sé. Y sé que no me da miedo querer, ni amar, ni desear, porque tuve el listón tan alto contigo que el corazón ya no se puede hacer más grande. Un corazón grande con muchas heridas, muchas tuyas, que ahí están, algunas han vuelto a abrirse y aquí ando en "consultas externas" para mis curas.
No sé si mi perdón te llegará, ojalá que sí, no sé si eres realmente consciente de todo lo que pasó, lo que tuvimos, lo que te di, lo que te quise... Porque me consta que no has vuelto a tener nada de eso. Y sabes qué? No me hace más feliz. Te he llorado después de todos estos años, te he soñado y he deseado verte y mi sentimiento afloró como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera aprendido a vivir sin ti. Pero confio en mi y en ti, desgraciadamente, no. No sé si te sigo queriendo de alguna manera, tampoco me importa. Olvidarte no, de momento tampoco voy a decir que jamás. Pero estás ahí, de otra manera, inalcanzable ya para mí, viviendo pero teniéndome presente. Tal vez sea ese tu castigo, aunque no te deseo que sufras. Ya lo hice por los dos. Me has arrebatado muchos años de mi vida pero ahora, ya en una nueva década, no me vas a arrebatar más.
Si vuelves algún dia vuelve limpio, maduro y consciente porque la vida no da muchas oportunidades y pasa rápido.
Se acerca San Valentín y no he vuelto a tener ninguno más, pero este año he conseguido recordar tu mirada, tus abrazos y tus risas. Y ese regalo me lo hago yo, porque es absolutamente mio.

jueves, 7 de febrero de 2013

No me quieras tanto I

En estos meses de inactividad en el blog, he estado no sólo pensando mucho, sino reflexionando a raíz de muchas conversaciones, lecturas y terapia. A pesar de todo esto, hay un momento donde ves la luz así de repente, como si una bombillita que parecía fundida sorprendentemente se enciende en algún lugar de tu mente...aunque esta vez, en mi caso, ha sido la luz de la bombilla acompañada con una bofetada sin manos.
Reconocer y asumir, reconocer y asumir, reconocer y asumir... son dos verbos tan simples, verdad? Pero para mí no, para mí pesan como una tonelada en mi corazón, en mi ego y en mis entrañas. Y eso que no me considero una persona orgullosa (tal vez por eso sea capaz de reconocer y asumir).

Aunque sé que esta entrada no la va a leer la persona a la que va dirigida (materialmente es im-po-si-ble), necesitaba la catarsis del blog. Para mí, quedarme con las cosas guardadas y no compartir no voy a decir que sea imposible, pero casi. El proceso catártico sale de mí tarde o temprano, de forma natural y a veces como una explosión. No creo que haga daño a nadie. Por otro lado, compartir mis conclusiones, mis lecturas o mis aprendizajes me hacen sentir algo más útil porque, en definitiva (y según palabras de mi terapeuta), mi tendencia natural es ayudar.

No voy a entrecomillar todo el texto porque para eso haría un corta-pega. Aunque las palabras textuales salen de libro de Walter Riso "Amar o Depender", yo las adapto a mi caso concreto. Recomiendo este libro a todas las personas que se sienten como yo (ya en su día os hablé de otra obra "Las mujeres que aman demasiado" link aquí) en este caso es aplicable tanto a hombres como a mujeres.
No me resigno a amar, pero sobre todo, amarme a mí misma.... a los "otros", por favor no me queráis tanto.

"Espero curarme de ti en unos dias
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral de turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad"
(Jaime Sabines)


pd. no quería que la entrada fuera demasiado larga, así que lo dejo para una segunda parte. Besos


domingo, 30 de diciembre de 2012

De vuelta

Después de un tiempo que he necesitado para mí, estoy aquí de vuelta antes de que termine este jodido año.  En verdad, lo mejor de este 2012 han sido estos posts y los vuestros, la comunicación tan productiva que he tenido con muchos de vosotros.
Me pensé si borrar el blog, si cambiarle el nombre.. no sé, pensé muchas cosas, pero en realidad de mi interior no salía nada. Han sido dos meses muy difíciles, pero de todo se aprende, y la lección esta vez es que hay que dejar el MIEDO a un lado, porque nunca sabemos lo que podrá pasar, y más cuando depende de otra persona.
Siempre he pensado que rectificar es de sabios y que el perdón te hace noble, ninguna de las dos cosas me ha costado nunca, pero a veces, si lo dejas en su momento, luego cuesta un mundo y el enredo es peor.

No sé el matiz que tomará ahora "Cansada de besar sapos" (porque lo de cansada se queda ya corto), las cosas ocurridas en este tiempo no son dignas de la ironía y del puntito gracioso que le daba muchas veces a mis posts y, en esencia, eso era el blog, eso era yo.
Me estoy reencontrando y me he dado cuenta de que en ese proceso el blog me hace mucho bien y vosotros sois partes importantes y necesarias en este proceso. No quiero pedir nada para este 2013 porque lo que quiero es imposible (no dejarán de robar, no dejarán de asfixiar a la gente, no devolverán lo robado....) sólo me gustaría poder materializar de verdad algún día un encuentro. Creo que lo mejor de este año ha sido conocer a Maribel (amigacha del corazón) y que los míos siguen con salud y pa'lante.

Os deseo de corazón lo mejor, creo que entre todos es posible un mundo mejor. Os quiero.... y gracias por seguir ahí.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Los fantasmas del pasado

Hola niña sé que fliparás porque te escriba, pero hace que no sé de ti, y querría verte y/o  saber de ti es posible? un beso
.....(mi respuesta concisa... sí que flipo)
No sé, echaba de menos saber de ti, cómo estás?
..... (mi respuesta es que estoy de p.m)
Genial, interpreto que tienes trabajo
Nada, te escribo porque tengo buen recuerdo de ti, y tengo presentes las cosas bonitas, y me molaría verte o saludarte algún día
Solo eso
Un besillo
Siempre pensé que la ventaja de tener un cementerio es que los sapos se quedan allí y no salen. Por otro lado, siempre he estado convencida de que si estos sapos enterrados hablasen alguna vez, lo harían de este modo. Sin lugar a dudas, estoy convencida de que todos ellos tienen un genial recuerdo de mi, cómo no, si al concurso de la más tonta, la más entregada y con más aguante no me gana nadie.
Hace mucho que enterré este sapo, por razones obvias (lo podéis leer aquí). Fue alguien muy importante en mi vida, la relación más larga desde que entré en el mundo single, pero a la vez la más tormentosa. Desde entonces tengo claro que nunca jamás pasaré por una relación de ese tipo.
Aún así, me plantee si querría verle o no. Por un lado, contemplé la posibilidad de que me dijera a mi cara (año y medio después) que lo hizo mal, que se equivocó, algún tipo de disculpa. Pero por otro lado, pienso que tengo que ser consecuente con mis principios, y si entierro a los sapos es para no volver a saber nada de ellos. En realidad, lo que esta persona piense o sienta me es ya indiferente, el daño que me hizo en su día está superado, a estas alturas no me va a afectar, pero no deja de sorprenderme que haya gente que echas de tu vida (vuelvo a decir, por razones obvias) y pretendan volver sin más, en principio sólo porque quieren saber de ti.
A esta persona, en principio, sólo  me sale dejarle esta dedicatoria
Vosotros que habéis seguido esta historia, qué me aconsejáis? Escucharíais su discurso?
Gracias a todos por estar ahí.
pd. perdonad la edición del post, pero no hay manera, blogger hace hoy lo que la da la gana


miércoles, 29 de agosto de 2012

De vuelta y sorpresa

Antes de nada, quiero disculparme por tan larga ausencia, yo que tampoco escribo mucho, más de un mes ausente de esta mi casita sé que ha sido mucho. Y no es que haya estado un mes de vacaciones, ojalá, pero tampoco me sentía con demasiadas ganas de escribir, me faltaba la inspiración.

El verano no se me planteaba muy bien, todos mis planes se fueron viniendo abajo cual castillo de arena, mi relación con una de mis amigas no atravesaba su mejor momento, me seguía costando tremendo esfuerzo el ir a casa de mi padre (para los momentos familiares) porque aún notaba tremendamente la ausencia de mi perra... en fin, que a pesar de mis ganas e ilusiones iniciales, esta época no pintaba nada bien. Pero afortunadamente, todo fue cogiendo su cauce y al final tuve un mes de julio de lo más movidito.
Para empezar conocí a una persona que me hizo tremenda ilusión. Yo nunca he sido remilgada para que mi vida virtual traspase las fronteras y llegue hasta la real, de hecho muchas de las amigas que tengo las conocí via internet (las historias con los hombres ya es otro cantar). A Maribel la conocía del mundo blogger y en seguida conecté con ella. Cuando me enteré de su visita relámpago a Sevilla no pude dejar de insistirle en que nos teníamos que conocer. Y así fue. Por más apretada que tuvo su agenda, buscó un hueco para poder vernos, y así pasamos unas dos horas muy agradables, entre risas, confidencias, como si nos conociéramos toda la vida. Gracias guapa por ese momento tan especial, ojalá hubiera sido más tiempo. Me llenó de energía y me dio un gran subidón. El corazón no sólo se llena de momentos amorosos, hay muchas formas y yo ese día experimenté una de ellas. Que sepas que justo esa noche, una persona especial apareció y desde entonces sigue ahí... fuiste mi hada madrina o qué?
A partir de este buen pie, mis planes de vacaciones en la playa tomaron forma, lo demás iba surgiendo solo y yo me iba subiendo a cada carro que se me cruzaba, como si este pintara el último del milenio!!!!! Y así, de juerga en juerga y tiro porque me toca me metí en agosto... y se me cruzó el "amor".
Sí chic@s, desde hace un mes estoy saliendo con alguien, así que el verano no sólo tocó a mi puerta de las salidas, la marcha y el ambiente playero, sino que también tocó al corazón.
No quiero hablar mucho de esta relación porque está recién empezada y quiero que las cosas maduren, tomen su forma y ojalá que pueda hablar de ella dentro de un tiempo porque ahí continúa. La cuestión es que estoy muy ilusionada, volvió la luz a mi mirada, mis ganas y él es una persona que ha roto todos mis esquemas. Para empezar es un hombre 10 años mayor que yo, eso ya para mí es algo totalmente novedoso.

Por lo demás sólo mencionar que me siento feliz, a veces incluso cual quinceañera. Pero claro, en los inicios es lo normal no? Eso es lo más bonito... y espero de corazón que dure porque, aunque todo lo anterior no consiguió que mi corazón se volviese como una piedra y se cerrase con llave y cerrojo, mis energías sí que estaban ya muy muy mermadas. A veces me sentía como una viejita casi sin espíritu, del cansancio emocional que llevaba acarreando durante este último tiempo. Aún así, mis ganas e ilusión no han muerto y él consigue volver a sacar de mí lo mejor que tengo. Ojalá que durante mucho tiempo os pueda seguir contando que mi corazón está contento, como la canción ("tengo el corazón contento, el corazón contento, lleno de alegría, tengo el corazón contento desde aquel momento que llegaste a mí...").

De momento esta ha sido mi vuelta de vacaciones. Aunque aún no he entrado en rutina puesto que el verano a nivel climático y laboral aún no ha terminado, sentí que ya era hora de aparecer por el blog, para mí es algo muy importante y me gusta que estéis ahí. Espero que me venga la inspiración pronto y así tener muchas más historias que contar, que en el baúl tengo para rato.
Un beso enorme a todos y gracias de corazón por seguir ahí.

lunes, 23 de julio de 2012

De vacaciones

Gracias a todos por los ánimos, me encuentro mucho mejor y con nuevas ilusiones. Una se cumplió y os la contaré a mi vuelta. He estado con demasiado trajín y os he tenido un poco abandonados, pero prometo volver con energías renovadas.
Un beso enorme a todos

martes, 10 de julio de 2012

Desde que te fuiste ya no tengo luz de luna

Llegaste cuando menos te esperaba, como dicen que sucede con las cosas buenas, pero todos me decían que no hacía bien, que como siempre me estaba metiendo en donde no me correspondía, a pesar de que tu estancia iba a ser algo provisional. Sin embargo, tú te encargaste de que todos quisiéramos que te quedaras, yo la primera, a los pocos días.

Estuviste siempre a mi lado, no distinguías si mis días eran malos o buenos, tú siempre estabas allí. Parecía que me escuchabas (no, no parecía, tú me escuchabas sin lugar a dudas), que me entendías y sabías responderme siempre a tu manera. A todos nos respondías, eso nadie lo puede negar.

Tuviste siempre tu lugar a pesar de que llegaron otros nuevos, pareciendo a veces que surgían los celos, pero jamás jamás nos diste de lado ni trataste con desprecio a los otros. En el fondo, los quería enormemente a todos.

Nunca diste un problema, un disgusto, ni una queja, sólo irradiabas buenas vibraciones, alegría, entusiasmo, ganas de vivir y alegría por estar con nosotros.

Y así pasaron 13 años y yo casi ni me di cuenta. Pasamos muchas cosas juntos. Viajes, lugares, personas, momentos... y tú siempre ahí, sin un sólo reproche, ni mala expresión ni formas, ni un solo mal momento.

Y sí, pasaron 13 años y no me di cuenta que tal vez para ti eran ya muchos, que te cansaste, que tampoco dependía de ti. Y a pesar de que tú no querías, tuviste que marchar. Y yo sólo me preguntaba por qué, por qué en este momento, por qué así y por qué aún sin poder hacer nada, todo quedaba en mi mano.

Y no, no es justo, ni para mí ni mucho menos para ti. Porque me da la sensación que casi no pude despedirte.

Sólo me queda el consuelo que sé que fuiste feliz conmigo, con nosotros, y que todos decían la suerte que tuviste de encontrarme. Yo creo que fue al contrario, que la suerte fue mía, porque desde ese momento me estabas regalando un amor absolutamente incondicional, que no todo el mundo tiene la suerte de compartir ni recibir.

Pero desde que te fuiste, ya no tengo luz de luna. Y no puedo evitar estar triste, y echarte de menos cada día, y recordar cientos de anécdotas y momentos que pasamos... y sentir que mi casa se quedó más vacía.

Ojalá me pudieras decir de alguna manera que lo hice bien, que fui la guía y el soporte que necesitaste desde que te encontré. Que mi calor y mi cariño fueron suficientes para arroparte en estos 13 años que nos regalaste a los demás. Porque después de todo este tiempo sólo puedo decir que eres y serás siempre UNICA, IRREPETIBLE e INIGUALABLE y jamás podrá haber una copia de ti. Porque contigo sólo hemos tenido momentos buenos y felices y nos diste absolutamente todo hasta el final. Porque ha sido muy fácil quererte, por eso será imposible olvidarte y llenar ese hueco. No quiero a otra, no quiero a otro, porque nunca serás sustituible. Tuvimos la suerte de encontrarte, ojalá todo el mundo pudiera decir eso. Yo sí lo puedo decir. Aunque ahora sin ti, no sea capaz de encontrar esa luz de luna.