martes, 30 de julio de 2013

La metáfora del Amor

Hace unos dias, una persona me ejemplificó el camino del amor con una metáfora que es muy ilustrativa, la cual me gustaría compartir con todos vosotros.

Imagina que tu experiencia de pareja es como un viaje en coche. Te has estrellado dos veces y el coche ha sido siniestro total. Aún así, continúas tu camino pero esta vez has contemplado la posibilidad de usar una moto, o un autobús, o un taxi. En la moto tal vez pases más frio o estés más expuesta a un peligro físico. El autobús puede ser más incómodo y te da menos libertad. El taxi puede ser menos confortable y resultar más caro. Pero todas ellas son opciones igual de válidas que un viaje en coche. También tienen sus ventajas.

Sin embargo, hay gente que no contempla la posibilidad de cambiar el vehículo, siguen aferrados a la idea de que el camino ha de hacerse necesariamente en coche, porque sí, porque es lo que han conocido o como le han dicho que se recorren las rutas. Y hay gente que, con el coche averiado, jamás se baja de él.
Cada uno elige cómo recorre su camino.



La verdad es que la metáfora me encantó porque, para mí, es bien cierta. El amor puede llegar de cualquier forma y en cualquier momento, incluso puede que no llegue (el amora de pareja). Habrá gente que decida hacer el camino andando. Así que siempre contemplaré la posibilidad de que hay muchos vehículos, nuevas opciones, la cuestión es recorrer el camino, sin perder el horizonte, tu norte y las ganas de realizarlo. Hay gente que dice que la meta no es el destino, sino el camino en sí.

Besos a todos. Feliz verano!

lunes, 13 de mayo de 2013

Felicidad


Parece mentira que haya tardado casi 40 años en darme cuenta de esta simple frase. Y sí, no es sólo que es bien cierta sino que me he pasado la vida "construyendo" y esperando la tan ansiada Gran Felicidad. Y no digo que a veces no la haya tenido pero, ¿cuánto ha durado? Esa Felicidad con mayúsculas que luego es tan fácilmente arrebatada. El término felicidad es bastante complicado de definir, evidentemente entra el matiz personal desde el primer momento. Pero al menos yo he llegado a la conclusión que, en definitiva, se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, definida por esa esa capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestra vida.
Como dijo mi admirado Walter Riso, "la felicidad no es el fin, sino el medio, el camino". Y creo que estoy aprendiendo a asfaltar y recorrer este camino.

Llevo ya un tiempito tomando nota de momentos, hechos y anécdotas felices que me alimentan enormemente el alma, y que me hacen despertar cada día con una sonrisa.

- Cada vez que veo una nota y una foto de una suscripción que tengo en facebook donde salvan a cualquier animalito salvaje, o adoptan a una mascota o veo lo positivo que es para algunas personas la convivencia con un animal.
- Cuando paso la noche "de cucharita".
- Conversaciones con mis sobrinas del tipo:
"Tita, te quiero mucho"
"Yo también cariño. Me lo vas a decir todos los días? Te acordarás?"
"No lo sé, tita"
"Te lo pongo en un whatsap?"
"Vale"
- Cuando como algo que está riquiiiiiisimo
- Haber conocido en persona a Walter Riso (ídolo!)
- Cuando me miran con brillo en los ojos
- Cada vez que me hacen sonreir
- Un día de playa con buen tiempo y mejor compañía
- Las cervecitas por mi tierra
- Ver sonreir a mi gente y sentirse satisfechos
- Las alegrías de otros aunque no les conozca personalmente (esto va por ustedes, bloggeros)

En fin, si lo pienso bien, son muchísimas, seguro que hay alguna cada día, si no varias. Así que ¿por qué tener que estar siempre en estado ansioso esperando que llegue "el no sé qué"? Pues no, no lo espero, respiro profundo con cada una de estas cosas y me acuesto recordando algo bueno de cada día. No es una receta, no es una lección de moralidad, ni siquiera se trata de una inyección de positivismo para los demás. Simplemente es COMPARTIR, de la manera que a veces me resulta más fácil -por escrito- y con algunas personas a las que aprecio a pesar de tener una relación virtual (porque a vosotros no os puedo abrazar ni besar).
No voy a terminar diciendo que soy feliz, porque me parece un estado absolutamente "novelesco", amén de que no soy nadie para ser capaz de definir esto, pero sí estoy consiguiendo apreciar estas pequeñas cosas que normalmente tenemos delante de nuestras narices y nos empeñamos en tapar con nuestras ceguera y obcecación. Como decía la canción "las cosas más pequeñitas", es lo que hay que disfrutar y, aunque pasen, seguro que luego podremos encontrar nuevas cosas pequeñitas en nuestro día a día.

Un besote
pd. perdonad mi ausencia, pero a parte de la poca inspiración, no he encontrado los momentos donde haya podido salirme un texto del tirón, que ya sabéis que es la forma en la que suelo escribir.

miércoles, 27 de febrero de 2013

No me quieras tanto II


Me confieso una persona apegada. Lo que no sabía del apego es que no se define tanto como el deseo sino como la incapacidad de renunciar a él. No sabía que he sufrido de síndrome de abstinencia, señal inequívoca de que hay apego. Detrás de todo esto puede haber miedo, sí, eso es lo que estoy tratando de averiguar. Miedo al abandono, a la soledad, al dolor, a la carencia... todo eso que se puede nombrar tan fácil pero que es bien difícil de digerir. Sólo sé que el apego me ha desgastado y me ha “enfermado”, que a pesar de haber sufrido varios duelos parece que aún no soy capaz de elaborarlos y procesar las pérdidas de manera efectiva. He llegado a verme patética, porque la paradoja de todo esto es que el sujeto apegado, por evitar el sufrimiento, instaura esta dependencia, la cual incrementa el nivel de sufrimiento que lo llevará nuevamente a fortalecer su apego para volver otra vez a padecer. Sí, parece un trabalenguas, pero es el círculo vicioso que resulta en definitiva de todo esto.


                        Si me engañas una vez, tuya es la culpa
                        Si me engañas dos, la culpa es mía
                                    (Ananágoras)


La solución a todo esto es ser realista en el amor. ¿Y cómo lo consigues? Con autorrespeto y autocontrol. Y no todo el mundo lo hacemos, y peor, no lo hacemos creyendo que sí lo estamos haciendo y que vamos por el buen camino.
La primera premisa que he aprendido de todo esto es que si alguien no sabe que te quiere es que NO TE QUIERE. Nos acostumbramos a dar todo tipo de excusas, algunas de sobra manidas: “me quiere pero no se da cuenta”, “sus problemas le impiden amarme”, “esa es su manera de amar”, “me quiere pero tiene impedimentos externos”, “se va a separar”, “nadie es perfecto”, “no es tan grave”, “hay parejas peores”...
Todo esto implica un mal duelo, es decir, no se acepta la ruptura o la pérdida.
Hay excusas mucho peores y a mi entender aún más patéticas: “aunque no estemos juntos todavía me quiere”, “después de tanto tiempo es imposible que me haya dejado de querer sin más”, y la mejor de todas “un amor así nunca se acaba”. Es que de verdad, ahora lo leo y me da la risa.

Aunque yo no haya llegado a un nivel de patetismo tan elevado, sí me agarré a principios erróneos no excusables. “Todavía me llama, todavía quiere saber de mí”... Una mirada o una llamada puede significar que aún le gustas a tu ex, pero eso nada tiene que ver con el afecto. Puede tratarse de una atracción recordatoria o incluso reminiscencias hormonales, pero no significa necesariamente proximidad afectiva.

Se va a dar cuenta de lo que valgo, es cuestión de tiempo” también es un autoengaño muy recurrente. Pero ¿cuánto hay que esperar? ¿ Se justifica la demora? Para W. Riso sólo el hecho de que tengan que “perderte” para “valorarte” es ofensivo e insultante. ¿Hasta cuándo las mujeres, entre amigas, vamos a dejar de darnos estos consejos? ¿ No sería más afectivo poner los pies en el suelo y definir la realidad tal cual es? Una persona que espera la “evaluación” del otro, como si tuviera que pasar un examen, se está tratando como un objeto de compra-venta. Los que dudaron AFECTIVAMENTE una vez, vuelven a dudar. Es mejor no vivir en ascuas. Si no te aman hoy, NO TE AMAN.

Creo que de la mano de la anterior excusa va el de “intentaré nuevas estrategias de seducción”. JAJAJA Es que da igual lo que hagas. Que te veas más bella, más delgada, divirtiéndote, en compañía de otros, más estudiosa, más simpática, más abierta... da igual!!!! Estos son pañitos de agua fria para calmar el malestar, pero no eliminan la infección. Porque además, lo que seguramente derivará en que se dé la siguiente y (para mi caso) más grave excusa.
Todavía hacemos el amor”. Sí, apego al sexo, para rizar el rizo. Fue curioso cómo de la noche a la mañana me empecé a convertir en el ser más sensual y erótico del universo. Una atracción tardía y desconocida hasta entonces que te empujó a un éxtasis tal que me arrastró hasta mis propias cloacas. Qué bonita historia, todo muy “romántico”.
Seguir teniendo sexo con la persona que queremos pero que no nos corresponde (y lo sabe) es un DISPARATE. Cada encuentro se convierte en la confirmación de un “sí” con sabor a “no” y es una afrenta para la autoestima. Es la propia esperanza en carne viva. Porque ser deseable no es ser querible, queridos míos. El deseo no es amor.

Y sí, lo confieso: no me resigné a la pérdida, porque no quería perderme los beneficios. Miedo a quedarme sin afecto que, en definitiva, me llevaba a no establecer metas, a postergaciones amañadas y remedios insuficientes. ¿Por qué sucedió todo esto? En primer lugar por tu gran estrategia: “ vamos a ser amigos, te quiero mucho, no te quiero perder”. Y lo que me salté a piola (y eso que siempre lo he tenido claro, que para eso tengo mi propio cementerio) es que cuando una relación de pareja se rompe es prácticamente imposible ser amigo de la persona que aún se ama. ¿Y por qué? Porque no soportamos la idea de que esa persona ya no esté en nuestra vida, porque queremos seguir ahí de alguna manera... la cuestión era ¿sólo yo? Porque al final esto me estaba llevando a una tortura china inconsciente, porque cuando hay amor la amistad queda incluida (o debe quedar), pero si no puede haber más que amistad el amor se vuelve un problema. Incluso te inventaste un engendro (no manifiesto) del tipo follamigo, que no es ni una cosa ni la otra, experimentando afectivamente conmigo para así poder mantener mi ilusión de un encanto que ya no existía por tu parte.

¿Qué es lo que pasó? Que mi actuación estaba siendo de “dejarlo de a poquito”, pero tú tampoco me parabas. Sí ya sé, la responsabilidad era mía. Porque debería haber sabido que una persona con tendencia al apego no puede tratar con medias tintas. Es un típico autoengaño. Introducir el desamor paso a paso es como colocar lentamente una jeringa para que duela menos. Porque cada encuentro se convierte en una despedida a medio terminar, en un acto inconcluso que hay que volver a retomar, en una excusa para seguir. Vamos, que utilicé la “mejor” estrategia para desapegarme. Aunque aún se puede seguir cayendo en el agujero y es convirtiéndote en sólo un amante. ¿Y por qué? Porque hacer esto, con la excusa de no alejarnos del todo (o incluso por cierta dependencia sexual) es LA PEOR DE LAS DECISIONES. No sólo impedimos la elaboración del duelo, sino que perpetuamos el sufrimiento por tiempo indeterminado.

En definitiva, todos estos meses sólo he estado reteniendo la fuente de mi apego mediante mi propio autoengaño. Pero hay un camino, en mi interior había una luz. Y fue darme de bruces con la realidad, sintiendo un dolor profundo con sabor a traición, rompiéndome el alma, pero fui capaz de pararme sobre mis propios pies y mirar con perspectiva. Ahora empecé mi verdadero camino.




pd. habrá una tercera parte. No os quiero cansar.

martes, 12 de febrero de 2013

Saber perdonar

                              - " Perdonar es hacerle el duelo al odio"-

Cuando tú perdonas puedes mantenerte
en paz y tranquilidad.
Cuando tú perdonas no le haces ningún favor
a tu agresor, sino que te haces un gran favor
a ti mismo,  pues el perdón es la mejor receta
del mundo para curarte de la amargura.
Cuando estás resentido, cuando no perdonas,
significa que te has quedado estancado
en el pasado, y eso es muy perjudicial
para tu salud.
Cuando no perdonas, atraes a tu vida dolor
y sufrimiento y en muchos casos enfermedad física.
Ningún ser inteligente puede tener en sus manos
un carbón encendido, teniendo la posibilidad de soltarlo.
Si tú has perdonado de verdad, cuando venga
el recuerdo de la ofensa a atormentarte puedes decir:
“Eso ya pasó, ya está completamente perdonado.
Es más, ya lo olvidé, tú no tienes poder sobre mí.
¡Vete, no te necesito!”.
Y si siempre le tratas de igual forma, esa energía
se irá debilitando cada vez más, hasta que
en algún momento desaparecerá completamente.
En el tema del perdón no podemos ser hipócritas
o inconscientes, porque internamente sabemos
si hemos perdonado o no.
Si quieres vivir sano, comienza por limpiar tu mente.
Comienza por perdonarte a ti mismo por todo lo malo
que hayas hecho o creas haber hecho.
Reconoce tus faltas, no le eches la culpa a nadie.
Responsabilízate por lo que hiciste.
Píde perdón  y comprométete a no volver
a cometer el mismo error otra vez.

Conseguí perdonarte después de mucho tiempo, algo que siempre afirmé que no haría, así viviera 1000 vidas. Pero lo hice, y salió solo. Y desde entonces confío más en el poder de la mente, en lo interior, en la sanación propia. Porque gracias a ese perdón volvieron todos los buenos recuerdos y volví a sentir cómo te quise sin dolor. Porque TE QUISE con mayúsculas, porque viví con mayúsculas, porque vivimos una historia que sólo es nuestra y que eso ya nadie me podrá arrebatar. Y por fin dejé de negar que tú también me quisiste, y mucho, a pesar de que la cobardía y la comodidad pudieron más que ese sentimiento. No voy a decir que aún me duele, sí porque en ese momento perdí, los años de perdedora también se vinieron conmigo, pero ahora sé que también me queda dentro ese AMOR. Porque lo tuvimos los dos, yo de ti también, ahora lo sé. Y sé que no me da miedo querer, ni amar, ni desear, porque tuve el listón tan alto contigo que el corazón ya no se puede hacer más grande. Un corazón grande con muchas heridas, muchas tuyas, que ahí están, algunas han vuelto a abrirse y aquí ando en "consultas externas" para mis curas.
No sé si mi perdón te llegará, ojalá que sí, no sé si eres realmente consciente de todo lo que pasó, lo que tuvimos, lo que te di, lo que te quise... Porque me consta que no has vuelto a tener nada de eso. Y sabes qué? No me hace más feliz. Te he llorado después de todos estos años, te he soñado y he deseado verte y mi sentimiento afloró como si no hubiera pasado nada, como si no hubiera aprendido a vivir sin ti. Pero confio en mi y en ti, desgraciadamente, no. No sé si te sigo queriendo de alguna manera, tampoco me importa. Olvidarte no, de momento tampoco voy a decir que jamás. Pero estás ahí, de otra manera, inalcanzable ya para mí, viviendo pero teniéndome presente. Tal vez sea ese tu castigo, aunque no te deseo que sufras. Ya lo hice por los dos. Me has arrebatado muchos años de mi vida pero ahora, ya en una nueva década, no me vas a arrebatar más.
Si vuelves algún dia vuelve limpio, maduro y consciente porque la vida no da muchas oportunidades y pasa rápido.
Se acerca San Valentín y no he vuelto a tener ninguno más, pero este año he conseguido recordar tu mirada, tus abrazos y tus risas. Y ese regalo me lo hago yo, porque es absolutamente mio.

jueves, 7 de febrero de 2013

No me quieras tanto I

En estos meses de inactividad en el blog, he estado no sólo pensando mucho, sino reflexionando a raíz de muchas conversaciones, lecturas y terapia. A pesar de todo esto, hay un momento donde ves la luz así de repente, como si una bombillita que parecía fundida sorprendentemente se enciende en algún lugar de tu mente...aunque esta vez, en mi caso, ha sido la luz de la bombilla acompañada con una bofetada sin manos.
Reconocer y asumir, reconocer y asumir, reconocer y asumir... son dos verbos tan simples, verdad? Pero para mí no, para mí pesan como una tonelada en mi corazón, en mi ego y en mis entrañas. Y eso que no me considero una persona orgullosa (tal vez por eso sea capaz de reconocer y asumir).

Aunque sé que esta entrada no la va a leer la persona a la que va dirigida (materialmente es im-po-si-ble), necesitaba la catarsis del blog. Para mí, quedarme con las cosas guardadas y no compartir no voy a decir que sea imposible, pero casi. El proceso catártico sale de mí tarde o temprano, de forma natural y a veces como una explosión. No creo que haga daño a nadie. Por otro lado, compartir mis conclusiones, mis lecturas o mis aprendizajes me hacen sentir algo más útil porque, en definitiva (y según palabras de mi terapeuta), mi tendencia natural es ayudar.

No voy a entrecomillar todo el texto porque para eso haría un corta-pega. Aunque las palabras textuales salen de libro de Walter Riso "Amar o Depender", yo las adapto a mi caso concreto. Recomiendo este libro a todas las personas que se sienten como yo (ya en su día os hablé de otra obra "Las mujeres que aman demasiado" link aquí) en este caso es aplicable tanto a hombres como a mujeres.
No me resigno a amar, pero sobre todo, amarme a mí misma.... a los "otros", por favor no me queráis tanto.

"Espero curarme de ti en unos dias
Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte.
Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral de turno.
Me receto tiempo, abstinencia, soledad"
(Jaime Sabines)


pd. no quería que la entrada fuera demasiado larga, así que lo dejo para una segunda parte. Besos


domingo, 30 de diciembre de 2012

De vuelta

Después de un tiempo que he necesitado para mí, estoy aquí de vuelta antes de que termine este jodido año.  En verdad, lo mejor de este 2012 han sido estos posts y los vuestros, la comunicación tan productiva que he tenido con muchos de vosotros.
Me pensé si borrar el blog, si cambiarle el nombre.. no sé, pensé muchas cosas, pero en realidad de mi interior no salía nada. Han sido dos meses muy difíciles, pero de todo se aprende, y la lección esta vez es que hay que dejar el MIEDO a un lado, porque nunca sabemos lo que podrá pasar, y más cuando depende de otra persona.
Siempre he pensado que rectificar es de sabios y que el perdón te hace noble, ninguna de las dos cosas me ha costado nunca, pero a veces, si lo dejas en su momento, luego cuesta un mundo y el enredo es peor.

No sé el matiz que tomará ahora "Cansada de besar sapos" (porque lo de cansada se queda ya corto), las cosas ocurridas en este tiempo no son dignas de la ironía y del puntito gracioso que le daba muchas veces a mis posts y, en esencia, eso era el blog, eso era yo.
Me estoy reencontrando y me he dado cuenta de que en ese proceso el blog me hace mucho bien y vosotros sois partes importantes y necesarias en este proceso. No quiero pedir nada para este 2013 porque lo que quiero es imposible (no dejarán de robar, no dejarán de asfixiar a la gente, no devolverán lo robado....) sólo me gustaría poder materializar de verdad algún día un encuentro. Creo que lo mejor de este año ha sido conocer a Maribel (amigacha del corazón) y que los míos siguen con salud y pa'lante.

Os deseo de corazón lo mejor, creo que entre todos es posible un mundo mejor. Os quiero.... y gracias por seguir ahí.


jueves, 13 de septiembre de 2012

Los fantasmas del pasado

Hola niña sé que fliparás porque te escriba, pero hace que no sé de ti, y querría verte y/o  saber de ti es posible? un beso
.....(mi respuesta concisa... sí que flipo)
No sé, echaba de menos saber de ti, cómo estás?
..... (mi respuesta es que estoy de p.m)
Genial, interpreto que tienes trabajo
Nada, te escribo porque tengo buen recuerdo de ti, y tengo presentes las cosas bonitas, y me molaría verte o saludarte algún día
Solo eso
Un besillo
Siempre pensé que la ventaja de tener un cementerio es que los sapos se quedan allí y no salen. Por otro lado, siempre he estado convencida de que si estos sapos enterrados hablasen alguna vez, lo harían de este modo. Sin lugar a dudas, estoy convencida de que todos ellos tienen un genial recuerdo de mi, cómo no, si al concurso de la más tonta, la más entregada y con más aguante no me gana nadie.
Hace mucho que enterré este sapo, por razones obvias (lo podéis leer aquí). Fue alguien muy importante en mi vida, la relación más larga desde que entré en el mundo single, pero a la vez la más tormentosa. Desde entonces tengo claro que nunca jamás pasaré por una relación de ese tipo.
Aún así, me plantee si querría verle o no. Por un lado, contemplé la posibilidad de que me dijera a mi cara (año y medio después) que lo hizo mal, que se equivocó, algún tipo de disculpa. Pero por otro lado, pienso que tengo que ser consecuente con mis principios, y si entierro a los sapos es para no volver a saber nada de ellos. En realidad, lo que esta persona piense o sienta me es ya indiferente, el daño que me hizo en su día está superado, a estas alturas no me va a afectar, pero no deja de sorprenderme que haya gente que echas de tu vida (vuelvo a decir, por razones obvias) y pretendan volver sin más, en principio sólo porque quieren saber de ti.
A esta persona, en principio, sólo  me sale dejarle esta dedicatoria
Vosotros que habéis seguido esta historia, qué me aconsejáis? Escucharíais su discurso?
Gracias a todos por estar ahí.
pd. perdonad la edición del post, pero no hay manera, blogger hace hoy lo que la da la gana